Criada
Desde el siglo XVII, se denominaba criada a una sirvienta que prestaba servicio personal en una casa de alto rango, por lo general aristocrática, o en una corte. Sus tareas incluían ayudar a vestirse, cuidar la ropa y realizar diversos encargos personales. En contextos cortesanos existían jerarquías de rango, por lo que el término no solo describía una ocupación, sino también una posición social.
En el BDSM y el fetichismo, “criada” designa un papel de juego de roles o de fetichismo de feminización, a menudo inspirado en la imagen de la French maid. Se trata de un juego consentido en el que la ropa, la actitud y las tareas se adaptan a las preferencias de las personas implicadas. Es importante distinguir claramente este juego de roles de una auténtica relación de poder, humillación o restricción, y hablarlo de antemano con claridad. Las prácticas con ataduras, cadenas o limitación intensa del movimiento deben realizarse con precaución, con señales claras de parada y sin poner a nadie en peligro.