Policing
Policing designa la imposición de normas y expectativas sociales mediante el control social. En este contexto no se refiere solo a la labor policial del Estado, sino sobre todo al control informal en la vida cotidiana, por ejemplo mediante comentarios, exclusión, burla, estigmatización, desvalorización, amenazas o discriminación.
El policing suele dirigirse contra personas que transgreden, real o supuestamente, ciertas normas, por ejemplo en relación con el género, la expresión de género, la orientación sexual o romántica, el cuerpo, la ropa, las formas de relación o la sexualidad. El gender policing, por ejemplo, puede llevar a sancionar a personas cuando no se las percibe como lo bastante “masculinas” o “femeninas”, o cuando no encajan en la binariedad de género.
Mediante el policing se mantienen órdenes sociales como la heteronormatividad, la cisnormatividad, la binariedad de género o determinadas ideas de sexualidad “normal”. El término ayuda a describir cómo las normas se estabilizan no solo mediante leyes, sino también a través de comportamientos cotidianos, lenguaje, miradas y expectativas sociales.