Gatekeeping
Gatekeeping significa literalmente “vigilar la puerta” y describe el control del acceso a espacios, comunidades, identidades, recursos o apoyo de una manera que excluye a otras personas. En contextos queer, suele referirse a quienes afirman que alguien debe ajustarse a una definición estrecha o comportarse, vestirse, desear o presentarse de una determinada manera para pertenecer “realmente” a un grupo.
El gatekeeping puede consistir, por ejemplo, en expulsar o apartar a personas asexuales o arrománticas de espacios queer porque sus experiencias supuestamente “no son lo bastante queer”. También puede afectar a personas trans, no binarias o intersexuales cuando se les dicta cómo deben verse, qué pronombres deben usar, si deben transicionar y de qué manera, o qué tipo de disforia tendrían que sentir para ser reconocidas como “verdaderamente” trans, no binarias o intersexuales.
El término también se usa para obstáculos médicos e institucionales, por ejemplo cuando médicos, terapeutas, autoridades o aseguradoras impiden a personas trans o no binarias acceder a pasos de afirmación de género deseados y adecuados. No toda norma de acceso es automáticamente gatekeeping: los espacios más seguros, los estándares profesionales y las reglas de seguridad pueden ser necesarios y útiles. Se vuelve problemático cuando la exclusión es arbitraria, paternalista, discriminatoria o basada en estereotipos, en lugar de tomar en serio la autodeterminación, las decisiones informadas y las necesidades reales.