Kink
Kink designa intereses, fantasías, preferencias o prácticas sexuales o eróticas que se apartan de lo que la sociedad suele considerar “convencional”. Puede incluir determinadas situaciones, roles, dinámicas de poder, materiales, objetos, partes del cuerpo, estímulos sensoriales o prácticas BDSM. El término es neutro: un kink no es automáticamente problemático siempre que se practique de forma consensuada, responsable y dentro del marco legal.
Los términos kink y fetiche se solapan, pero no son idénticos. Fetiche suele usarse de forma más estrecha, por ejemplo para una fuerte fijación erótica en un objeto, material o parte del cuerpo específicos; a veces se entiende que ese elemento es especialmente importante o necesario para la excitación o la satisfacción sexual. Kink suele ser más amplio y puede incluir preferencias excitantes, placenteras, lúdicas, emocionalmente intensas o cercanas a la identidad, sin que sean necesariamente imprescindibles para la satisfacción sexual.
En contextos sexuales y BDSM, la comunicación, el consentimiento y la seguridad son centrales. Las personas implicadas deberían hablar previamente de deseos, límites, tabúes, aspectos de sexo más seguro, riesgos para la salud, palabras de seguridad y cuidados posteriores. Los kinks más arriesgados, como el control de la respiración, el dolor, las ataduras, la humillación, los juegos de rol con intercambio de poder o las prácticas que se asemejan a procedimientos médicos, requieren preparación específica, conocimientos y formas claras de detenerse. Los actos no consentidos, explotadores o ilegales no son kink responsable.