Sexo más seguro
El sexo más seguro designa prácticas y medidas que reducen el riesgo de infecciones de transmisión sexual y de embarazos no deseados durante el sexo. La expresión “más seguro” se usa de forma deliberada, porque ningún método hace que el sexo esté completamente libre de riesgo en todas las situaciones. El sexo más seguro puede incluir preservativos externos, preservativos internos, barreras bucales, guantes, lubricante, anticoncepción adecuada, pruebas regulares de ITS, vacunación contra la hepatitis A, la hepatitis B y el VPH, y, según el caso, PrEP, PEP y tratamiento eficaz del VIH.
Las medidas útiles dependen del tipo de contacto: sexo vaginal, anal y oral, uso compartido de juguetes sexuales, contacto con sangre, sangre menstrual, semen, fluidos vaginales, fluidos anales y mucosas implican riesgos distintos. Los preservativos y el lubricante pueden reducir claramente el riesgo durante el sexo vaginal y anal; las barreras bucales o los preservativos cortados pueden ofrecer protección durante el sexo oral en la vulva o el ano. Los juguetes sexuales deben limpiarse, desinfectarse o usarse con preservativo, especialmente si se comparten entre personas o se pasan de una abertura corporal a otra.
El sexo más seguro también implica comunicación: las personas implicadas deberían poder hablar abiertamente sobre protección, pruebas, anticoncepción, límites e infecciones conocidas, sin presión ni vergüenza. Ante síntomas como flujo inusual, ardor, dolor, heridas, ampollas o erupciones, conviene buscar atención médica y evitar contactos de mayor riesgo hasta aclararlo. Una buena práctica de sexo más seguro protege no solo el propio cuerpo, sino también a las parejas y a otras personas implicadas.