Práctica sexual
La práctica sexual designa las experiencias sexuales que una persona ha tenido efectivamente, especialmente con personas de qué género o géneros. El término describe, por tanto, una conducta vivida o experiencias concretas, no automáticamente el deseo, la identidad o la autodenominación. Por ejemplo, una persona puede haber tenido experiencias sexuales con un género y sentirse atraída por varios géneros, o al contrario.
La práctica sexual no es lo mismo que la orientación sexual. La orientación describe más bien hacia quién siente una persona atracción sexual o cómo entiende su deseo; la práctica describe lo que realmente ha ocurrido. Ambas cosas pueden coincidir, pero no tienen por qué hacerlo. Las razones pueden incluir oportunidad, curiosidad, situaciones relacionales, presión social, seguridad, coming-out, desarrollo personal o elección consciente.
Es importante no utilizar la práctica sexual como prueba a favor o en contra de una orientación determinada. Las experiencias pasadas tampoco fijan cómo se identifica una persona hoy ni a quién desea. Las experiencias no consentidas no deberían interpretarse en general como expresión de práctica sexual u orientación; lo decisivo son la autodeterminación, el consentimiento y la autodefinición de la persona afectada.