Autodenominación
Las autodenominaciones son términos que las personas eligen para sí mismas, para su identidad, sus experiencias o su pertenencia a un grupo. En grupos marginados, estos términos pueden ser especialmente importantes porque permiten nombrar las propias realidades de vida en lugar de ser descritas solo desde fuera. Algunos ejemplos son etiquetas como no binario, trans, intersex, arromántico, asexual, queer, bi+ o persona con discapacidad.
Las autodenominaciones suelen contraponerse a las denominaciones externas, es decir, términos que se atribuyen o imponen a otras personas desde fuera. Una palabra puede ser empoderadora, vinculante o políticamente consciente como autodenominación, pero herir, desvalorizar o resultar apropiativa cuando se usa como denominación externa. Esto es especialmente cierto en el caso de términos que históricamente se han usado como insultos y que algunas comunidades o personas han reapropiado.
Las autodenominaciones no son automáticamente adecuadas para todas las personas de un mismo grupo. Una persona puede rechazar un término que otra persona con una experiencia similar utiliza de forma consciente y positiva para sí misma. Un uso respetuoso implica emplear los términos, nombres y pronombres que la propia persona indica, y no imponer etiquetas. Si no está claro qué denominación es adecuada, conviene preguntar con apertura y sensibilidad o elegir una formulación neutral.