Anarquía relacional
La anarquía relacional describe una forma de amar y de construir relaciones en la que los vínculos interpersonales se configuran lo menos posible según normas sociales, jerarquías o categorías fijas preestablecidas. En lugar de distinguir automáticamente entre “amistad”, “relación romántica”, “pareja” o “familia”, cada relación se negocia de manera individual según las necesidades, los deseos, los límites y las posibilidades de las personas implicadas.
El término no significa que las relaciones sean arbitrarias, poco comprometidas o carentes de responsabilidad. Al contrario, la anarquía relacional suele requerir mucha comunicación, autorreflexión, honestidad y consentimiento mutuo. Los acuerdos pueden ser muy vinculantes, pero no tienen por qué ajustarse a un modelo relacional socialmente esperado.
La anarquía relacional puede relacionarse con la monogamia, el poliamor, las relaciones abiertas, las relaciones queerplatónicas u otras formas de relación, pero no es idéntica a ninguna de ellas. La idea central es que cercanía, compromiso, sexualidad, romanticismo, convivencia o cuidado no tienen que ir necesariamente juntos, sino que pueden configurarse de forma consciente y consensuada.