Breathplay
El breathplay designa prácticas BDSM en las que la respiración, el flujo de aire o la sensación de control del aliento se escenifican de forma erótica o dentro de una dinámica de poder. El término suele asociarse con estrangulación, presión sobre el cuello, cubrir la boca y la nariz u otras formas de restricción respiratoria. Su atractivo puede estar en el control, la indefensión, la excitación ligada al miedo, la sumisión o el fuerte contraste entre la tensión y el alivio de volver a respirar libremente.
El breathplay se encuentra entre las prácticas BDSM más arriesgadas. En especial, la estrangulación o la presión sobre el cuello pueden afectar no solo la entrada de aire, sino también vasos sanguíneos y nervios; pérdida de conciencia, lesión cerebral, ictus, alteraciones del ritmo cardíaco, lesiones de la laringe o muerte pueden producirse rápidamente y sin señales de aviso fiables. Incluso si la presión parece “breve” o “no muy fuerte”, el riesgo no puede controlarse de forma segura. La adrenalina, la euforia o el aturdimiento no son signos de seguridad, sino que pueden ocultar reacciones peligrosas del organismo.
El consentimiento es imprescindible, pero no convierte el breathplay en una práctica segura. Se desaconsejan firmemente la presión sobre el cuello, la pérdida de conciencia intencional, los juegos con bolsas de plástico, las mordazas sin una vía respiratoria fiable o cualquier control de la respiración bajo los efectos del alcohol o las drogas. Quienes deseen explorar fantasías de este tipo deberían preferir el control simbólico, órdenes verbales, señales a distancia, lenguaje corporal e ilusiones que puedan interrumpirse de inmediato, sin poner en peligro la respiración o la circulación reales. Dificultad para respirar, pérdida de conciencia, tos persistente, ronquera, dificultad para tragar, mareo, dolor de cabeza, confusión, hematomas en el cuello o síntomas neurológicos requieren atención médica.