Castigo corporal
En el BDSM, el castigo corporal designa una escena consensuada de castigo o disciplina, a menudo con instrumentos de impacto como vara, fusta, látigo, paddle, correa o la mano. Puede realizarse como impact play erótico, como parte de una dinámica de dominación y sumisión o dentro de un juego de rol. La intensidad puede ir desde golpes simbólicos y más bien lúdicos hasta estímulos claramente dolorosos, según la experiencia, las preferencias, la zona del cuerpo y el instrumento utilizado.
Es importante distinguirlo claramente de la violencia real: el castigo corporal en el BDSM solo es aceptable si es voluntario, se ha acordado de antemano y puede detenerse en cualquier momento. Roles como “castigo”, “educación” o “disciplina” pueden resultar eróticos, pero no deben ocultar coacción, intimidación o maltrato reales. Antes de la escena deben hablarse con claridad el motivo, el tipo de golpes, las zonas permitidas, la intensidad, la duración, los tabúes, las palabras de seguridad y los cuidados posteriores.
Los golpes deberían dirigirse principalmente a zonas bien acolchadas, como glúteos o muslos. La columna vertebral, la zona de los riñones, la cabeza, el cuello, las articulaciones, el abdomen y los genitales son especialmente vulnerables y deben evitarse o incluirse solo con gran conocimiento. La bastonade, es decir, los golpes en las plantas desnudas de los pies, también es una forma de castigo corporal, pero requiere especial cautela por posibles problemas en nervios, tendones, ligamentos y al caminar. Enrojecimiento excesivo, hematomas importantes, entumecimiento, mareo, dolor persistente o sobrecarga emocional son señales claras para pausar o detener la escena.