Jaula de esclavo
Una jaula de esclavo suele estar hecha de barras de metal y tiene un tamaño suficiente para encerrar a una persona en su interior. A diferencia de la caja de esclavo, una jaula es transparente o, al menos, permite ver a través de ella. Según su tamaño y diseño, la persona encerrada solo puede cambiar de posición de forma limitada, o no puede hacerlo en absoluto.
Las jaulas de esclavo son una forma de inmovilización y pueden resultar física y psicológicamente exigentes para la persona implicada. Según la duración y el diseño, los riesgos incluyen la movilidad reducida, los puntos de presión, la exposición al frío o al calor, los problemas circulatorios y la escasa posibilidad de salir. Estas prácticas solo deben realizarse con consentimiento, bajo supervisión y con una posibilidad inmediata de detenerse; las jaulas estrechas o el encierro prolongado son especialmente delicados y no deben tomarse a la ligera.