Patologización
La patologización consiste en clasificar las desviaciones de las normas sociales como patológicas o relacionadas con una enfermedad. Puede referirse a la sexualidad, la identidad de género, las formas de relación, el comportamiento, la apariencia, las emociones o el cuerpo. Experiencias o formas de vida que en principio son simplemente diferentes o se sitúan fuera de la norma mayoritaria pasan así a interpretarse dentro de un marco médico o psicológico.
La patologización puede ser estigmatizante cuando se presenta a las personas como trastornadas, peligrosas o necesitadas de tratamiento únicamente por su identidad, sus preferencias o su modo de vida. En contextos sexuales y BDSM, por ello, es importante distinguir con claridad: las prácticas consensuadas y voluntarias o los intereses sexuales no normativos no son automáticamente patológicos. Una conducta se vuelve problemática sobre todo cuando no es consentida, daña a otras personas, vulnera límites legales o causa un sufrimiento significativo a la persona implicada.
Criticar la patologización no significa rechazar en general la ayuda médica o terapéutica. Los diagnósticos y el apoyo profesional pueden ser importantes cuando una persona sufre, necesita seguridad o desea acceder a atención. Lo decisivo es un enfoque respetuoso que tome en serio la autodeterminación y no trate toda desviación de las expectativas sociales como una enfermedad.