Posición del misionero
La posición del misionero es una postura sexual muy extendida en la que una persona se tumba boca arriba mientras la otra se coloca encima. A menudo implica penetración, aunque según la situación también puede utilizarse para otras formas de contacto íntimo. En el uso cotidiano suele describirse como clásica; no es intrínsecamente «aburrida» ni especialmente excitante, sino que depende sobre todo de las preferencias personales.
Esta posición suele permitir un contacto corporal cercano, contacto visual y un buen control del ritmo y la profundidad. Como en cualquier práctica sexual, son importantes el consentimiento, la comodidad y la comunicación. Si aparecen dolor, dificultad para respirar o sobrecarga articular, la postura debe ajustarse o interrumpirse.