Tortura postorgasmo
La tortura postorgasmo designa en el BDSM la continuación de la estimulación sexual inmediatamente después de un orgasmo. Puede practicarse con personas de cualquier género y suele combinarse con control del orgasmo, tease and denial, orgasmo forzado o sobreestimulación. Su atractivo suele estar en la pérdida de control, la sensibilidad especial después del clímax y la dinámica en la que la persona estimulada no decide por sí misma cuándo termina el contacto.
Las sensaciones después del orgasmo varían mucho. Algunas personas viven la estimulación adicional como placentera, intensa o casi hipnótica, mientras que otras la sienten rápidamente como desagradable, dolorosa, abrumadora o emocionalmente difícil. Especialmente cuando hay bondage, inmovilización o una relación de poder, la negociación previa es imprescindible: zonas del cuerpo permitidas, intensidad, duración, tabúes, palabras de seguridad y señales no verbales de interrupción deben estar claras. “No poder apartarse” solo puede formar parte de un juego consensuado y nunca debe significar que se ignoren los límites.
Físicamente, la estimulación prolongada puede causar sobreestimulación, ardor, entumecimiento, dolor, hinchazón, calambres o pequeñas lesiones en la piel y las mucosas. El lubricante, las pausas, variar el tipo de estímulo y una comunicación atenta ayudan a reducir riesgos. Si aparecen dolor intenso, entumecimiento, sangrado, ardor persistente, problemas circulatorios o sobrecarga emocional, la escena debe detenerse de inmediato. Los cuidados posteriores son especialmente importantes, porque la estimulación postorgasmo puede pasar rápidamente de placentera a abrumadora.