Denominación externa
Una denominación externa es un término usado desde fuera para referirse a una persona o a un grupo, es decir, que no necesariamente ha sido elegido por las propias personas afectadas. Estas denominaciones pueden tener una intención neutral, haberse desarrollado históricamente o proceder del lenguaje administrativo, médico, científico o cotidiano.
Las denominaciones externas se vuelven problemáticas sobre todo cuando son rechazadas por personas dentro del grupo designado. Las razones pueden incluir un uso despectivo, un contexto histórico discriminatorio, tradiciones coloniales o médicas patologizantes, o una descripción imprecisa y paternalista. Aunque una persona no use un término con intención de herir, su efecto en quienes se ven afectados puede seguir siendo doloroso o discriminatorio.
Palabras rechazadas como denominaciones externas pueden, sin embargo, ser utilizadas por algunas personas del grupo como autodenominaciones, por ejemplo como forma de reapropiación o de identificación personal. Esto no significa que personas externas puedan usarlas libremente. Un uso respetuoso del lenguaje implica atender a las autodenominaciones, preguntar cuando sea apropiado y evitar términos que un grupo describa mayoritariamente como hirientes o despectivos.