Sexo corporal
El sexo corporal de una persona suele describirse a partir de características visibles o medibles médicamente, como los genitales, las hormonas o los cromosomas, y se asigna socialmente a determinadas categorías de género. Sin embargo, esta asignación no es un hecho puramente biológico: también está influida por normas sociales y culturales. Lo que se considera “masculino” o “femenino” depende en gran medida de esas normas y no siempre es claro.
Es importante señalar que las características corporales no permiten deducir de forma fiable la identidad de género de una persona. Las personas intersexuales, por ejemplo, no encajan en un sistema binario estricto, y las personas trans también pueden tener rasgos corporales que no coinciden con su identidad. Una descripción precisa y respetuosa evita por tanto las generalizaciones y reconoce la diversidad de los cuerpos y las identidades.